Guatemala, ubicado al sur de México, es
uno de los países más pobres de América Latina y donde hay mayor presencia de
etnias mayas (kechí, mam, quiché, Itzá, entre otros). Su historia es una
secuencia de dictaduras, guerras civiles, masacres indígenas e intervenciones
norteamericanas, especialmente por intereses económicos.
En 1901, la Unit Fruit Company, empresa
norteamericana exportadora de frutas, dominaba la economía guatemalteca e
incidía en su desarrollo sociopolítico. No obstante, entre 1944 y 1954 surge un
período conocido como “Diez años de Primavera”, promovido por el grupo
“Revolucionarios de Octubre”, en el que Guatemala ve una nueva luz con la creación
de institutos gubernamentales como el Seguro Social y Educación, así como
reformas agrarias con las que se expropian las tierras de la Unit Fruit
Company. Pero ese período termina con un nuevo golpe de estado auspiciado por
el presidente norteamericano Eisenhower a petición de la Unit Fruit Company, iniciando
un periodo de terror para los campesinos indígenas guatemaltecos, ante la indiferencia
de los nuevos gobernantes del país. Este es el contexto en el que el escritor
guatemalteco Miguel Ángel Asturias le pide al muralista mexicano Diego Rivera
que haga algo por su pueblo, el resultado es la obra “Gloriosa Victoria”, lo último
que pintará en su vida. En este documento presentaremos un análisis iconológico
del mismo.
Antecedentes: Antes
de iniciar con el análisis del mural, es necesario recordar brevemente la
posición ideológica y política de Diego Rivera, que siempre se consideró como
un artista con un gran compromiso social. En su obra enfatiza la opresión de la
población y campesina, al mismo tiempo que satiriza a las clases opresoras. Es
bien sabido que tuvo una formación
marxista, admiraba sin reservas a la Unión Soviética y fue uno de los
fundadores del Partido Comunista Mexicano. Por ello no es de extrañar que con
prontitud respondió al llamado de Miguel Ángel Asturias para hacer algo por el
pueblo guatemalteco.
En la obra también ´participa Rina Lazo, una artista guatemalteca que nació en 1923, fue alumna de Diego Rivera, con quien colaboró hasta 1957, cuando muere el mexicano. Es necesario mencionar que durante su infancia estuvo en contacto directo con la población maya, hecho que se percibe en su obra.
El mural portable “Gloriosa Victoria” fue pintado con la técnica al temple sobre un lienzo de 2 por 5 m. Para realizarlo, Rivera y Rina Lazo estudian todo el material posible que documentaba los hechos, por ello, aunque el artista es criticado de falsear los acontecimientos, él se defiende enfáticamente diciendo que “Yo no miento, mis afirmaciones en el mural, son exactas” (1)
Esta obra fue enviada a Polonia para ser
expuesta, en México se negaron esa posibilidad debido a la crítica exacta y
mordaz que Rivera hace al gobierno norteamericano de la época. Antes de su
muerte el artista dona esta obra a la Unión Soviética, será guardada en las
bodegas del museo Pushkin, hasta que es redescubierto en 2007.
Análisis:
La composición del mural responde, como en otros casos, a
una fuerte influencia del arte azteca y maya. Se nota una distribución en el
rectángulo que responde a la concepción del universo mesoamericano en cinco
puntos: norte, este, oeste, sur y el centro, como se ve en el códice azteca
Frejervary Mayer. En la concepción de
Rivera, el norte es positivo y el sur negativo.
Para describir el mural lo
haremos desde el norte, oeste, este, sur y centro. Al norte, como parte del
fondo, se observa un volcán representativo de Guatemala, plantas del banano y edificios
que representan la Iglesia y el palacio de gobierno, enfatizando el contubernio
entre estas instituciones. En el Oeste,
donde muere el sol, se ve un barco con bandera estadounidense que está siendo
cargado con plátanos, transportados por campesinos guatemaltecos, en el
siguiente plano, ante la mirada de un soldado, también guatemalteco, que porta
dos armas, una de ellas sobre cuerpos inertes.
En la parte sur, donde está lo negativo y lo trágico, muestra la masacre del pueblo guatemalteco: el cuerpo de un niño desmembrado y ensangrentado, así como otros infantes. En el costado del este, de abajo hacia arriba, se distingue dos cuerpos de indígenas, posiblemente torturados, con las manos y pies atados. Junto a ellos sus familias llorando. En la parte superior, que fue pintada por Rina Lazo, se muestra una cárcel llena de presos políticos que enarbolan una bandera guatemalteca. Junto a ellos hay un grupo de personas armadas con machetes, representan la resistencia. Destaca la figura de una mujer de blusa roja que porta un fusil, es el retrato de Rina Lazo que Rivera insistió en incluir en la obra (2). El centro muestra un nutrido y muy unido grupo de personajes, los actores principales del golpe de estado en contra de presidente Jacobo Árbenz. Se identifica a los hermanos Dulles, John, secretario de Estado de E.U.A., y Allan, director de la CIA; John Peurifoy, Embajador de E.U.A.; Mariano Rossell, arzobispo de Guatemala, y Carlos Castillo de Armas, el nuevo dictador; así como algunos jefes militares del ejército guatemalteco. Llama la atención la bomba que sostiene John F. Dulles, pues está decorada con el rostro del presidente de Estados Unidos Eisenhower.
Lo que Diego Rivera y Rina
Lazo quisieron evidenciar con este mural, fue todo el proceso de
intervencionismo de Estados Unidos, la forma en la que los hermanos Dulles, accionistas
de la Unit Fruit Company, manejaron sus capacidades y poder político para
destruir a Jacobo Árbenz, quien había llegado al poder por elecciones populares
y que promovió reformas en su país para beneficio de los guatemaltecos, pero
que ponían en riesgo los intereses de una compañía privada estadounidense,
especialmente con la reforma agraria y las nuevas disposiciones en relación a
los derechos de los trabajadores, estableciendo salarios mínimos y semanas
laborales de 48 horas.
Los Dulles y el gobierno de
Eisenhower no escatimaron esfuerzos, armamento, ni dinero para montar una
campaña publicitaria para destruir la imagen de Árbenz, en la que la iglesia
guatemalteca jugó un papel preponderante, ya que la mayoría de la población era
analfabeta, pero con un gran fervor religioso, así que el Arzobispo Rossell,
desde su púlpito acusó al presidente guatemalteco de comunista, y por tanto
aliado de satán, aunque en realidad, Árbenz no estaba cerrado a las inversiones
extranjeras, siempre y cuando éstas no intervinieran en las decisiones del
país, y además pretendía convertir a Guatemala en un país moderno y con una
economía capitalista. No obstante, se atrevió a expropiarle tierras a la Unit
Fruit Company y a poner en riesgo sus multimillonarias ganancias, lo cual le
costó un golpe de estado y ser exiliado de su país.
Notas.
3. Imagen https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gloriosa_victoria-Diego-Rivera-1.jpg#mw-jump-to-license
*En colaboración con Claudia Flores.
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