miércoles, 19 de abril de 2023

Diego Rivera en Guatemala: Gloriosa Victoria*

 

Guatemala, ubicado al sur de México, es uno de los países más pobres de América Latina y donde hay mayor presencia de etnias mayas (kechí, mam, quiché, Itzá, entre otros). Su historia es una secuencia de dictaduras, guerras civiles, masacres indígenas e intervenciones norteamericanas, especialmente por intereses económicos.

En 1901, la Unit Fruit Company, empresa norteamericana exportadora de frutas, dominaba la economía guatemalteca e incidía en su desarrollo sociopolítico. No obstante, entre 1944 y 1954 surge un período conocido como “Diez años de Primavera”, promovido por el grupo “Revolucionarios de Octubre”, en el que Guatemala ve una nueva luz con la creación de institutos gubernamentales como el Seguro Social y Educación, así como reformas agrarias con las que se expropian las tierras de la Unit Fruit Company. Pero ese período termina con un nuevo golpe de estado auspiciado por el presidente norteamericano Eisenhower a petición de la Unit Fruit Company, iniciando un periodo de terror para los campesinos indígenas guatemaltecos, ante la indiferencia de los nuevos gobernantes del país. Este es el contexto en el que el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias le pide al muralista mexicano Diego Rivera que haga algo por su pueblo, el resultado es la obra “Gloriosa Victoria”, lo último que pintará en su vida. En este documento presentaremos un análisis iconológico del mismo.

    Antecedentes: Antes de iniciar con el análisis del mural, es necesario recordar brevemente la posición ideológica y política de Diego Rivera, que siempre se consideró como un artista con un gran compromiso social. En su obra enfatiza la opresión de la población y campesina, al mismo tiempo que satiriza a las clases opresoras. Es bien sabido que  tuvo una formación marxista, admiraba sin reservas a la Unión Soviética y fue uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano. Por ello no es de extrañar que con prontitud respondió al llamado de Miguel Ángel Asturias para hacer algo por el pueblo guatemalteco.

En la obra también ´participa Rina Lazo, una artista guatemalteca que nació en 1923, fue alumna de Diego Rivera, con quien colaboró hasta 1957, cuando muere el mexicano. Es necesario mencionar que durante su infancia estuvo en contacto directo con la población maya, hecho que se percibe en su obra.

El mural portable “Gloriosa Victoria” fue pintado con la técnica al temple sobre un lienzo de 2 por 5 m. Para realizarlo, Rivera y Rina Lazo estudian todo el material posible que documentaba los hechos, por ello, aunque el artista es criticado de falsear los acontecimientos, él se defiende enfáticamente diciendo que “Yo no miento, mis afirmaciones en el mural, son exactas” (1)

Esta obra fue enviada a Polonia para ser expuesta, en México se negaron esa posibilidad debido a la crítica exacta y mordaz que Rivera hace al gobierno norteamericano de la época. Antes de su muerte el artista dona esta obra a la Unión Soviética, será guardada en las bodegas del museo Pushkin, hasta que es redescubierto en 2007.

Análisis: La composición del mural responde, como en otros casos, a una fuerte influencia del arte azteca y maya. Se nota una distribución en el rectángulo que responde a la concepción del universo mesoamericano en cinco puntos: norte, este, oeste, sur y el centro, como se ve en el códice azteca Frejervary Mayer. En la concepción de Rivera, el norte es positivo y el sur negativo.

Para describir el mural lo haremos desde el norte, oeste, este, sur y centro. Al norte, como parte del fondo, se observa un volcán representativo de Guatemala, plantas del banano y edificios que representan la Iglesia y el palacio de gobierno, enfatizando el contubernio entre estas instituciones. En el Oeste, donde muere el sol, se ve un barco con bandera estadounidense que está siendo cargado con plátanos, transportados por campesinos guatemaltecos, en el siguiente plano, ante la mirada de un soldado, también guatemalteco, que porta dos armas, una de ellas sobre cuerpos inertes.

En la parte sur, donde está lo negativo y lo trágico, muestra la masacre del pueblo guatemalteco: el cuerpo de un niño desmembrado y ensangrentado, así como otros infantes. En el costado del este, de abajo hacia arriba, se distingue dos cuerpos de indígenas, posiblemente torturados, con las manos y pies atados. Junto a ellos sus familias llorando. En la parte superior, que fue pintada por Rina Lazo, se muestra una cárcel llena de presos políticos que enarbolan una bandera guatemalteca. Junto a ellos hay un grupo de personas armadas con machetes, representan la resistencia. Destaca la figura de una mujer de blusa roja que porta un fusil, es el retrato de Rina Lazo que Rivera insistió en incluir en la obra (2). El centro muestra un nutrido y muy unido grupo de personajes, los actores principales del golpe de estado en contra de presidente Jacobo Árbenz. Se identifica a los hermanos Dulles, John, secretario de Estado de E.U.A., y Allan, director de la CIA; John Peurifoy, Embajador de E.U.A.; Mariano Rossell, arzobispo de Guatemala, y Carlos Castillo de Armas, el nuevo dictador; así como algunos jefes militares del ejército guatemalteco. Llama la atención la bomba que sostiene John F. Dulles, pues está decorada con el rostro del presidente de Estados Unidos Eisenhower.

Lo que Diego Rivera y Rina Lazo quisieron evidenciar con este mural, fue todo el proceso de intervencionismo de Estados Unidos, la forma en la que los hermanos Dulles, accionistas de la Unit Fruit Company, manejaron sus capacidades y poder político para destruir a Jacobo Árbenz, quien había llegado al poder por elecciones populares y que promovió reformas en su país para beneficio de los guatemaltecos, pero que ponían en riesgo los intereses de una compañía privada estadounidense, especialmente con la reforma agraria y las nuevas disposiciones en relación a los derechos de los trabajadores, estableciendo salarios mínimos y semanas laborales de 48 horas.

Los Dulles y el gobierno de Eisenhower no escatimaron esfuerzos, armamento, ni dinero para montar una campaña publicitaria para destruir la imagen de Árbenz, en la que la iglesia guatemalteca jugó un papel preponderante, ya que la mayoría de la población era analfabeta, pero con un gran fervor religioso, así que el Arzobispo Rossell, desde su púlpito acusó al presidente guatemalteco de comunista, y por tanto aliado de satán, aunque en realidad, Árbenz no estaba cerrado a las inversiones extranjeras, siempre y cuando éstas no intervinieran en las decisiones del país, y además pretendía convertir a Guatemala en un país moderno y con una economía capitalista. No obstante, se atrevió a expropiarle tierras a la Unit Fruit Company y a poner en riesgo sus multimillonarias ganancias, lo cual le costó un golpe de estado y ser exiliado de su país.

 Notas.

1.Impacto (México, D. F., México). -- Vol. 5, no. 268 (Ene. 29, 1955). https://icaa.mfah.org/s/es/item/734401#?c=&m=&s=&cv=&xywh=-1455%2C177%2C5459%2C3055
2. Steinhauer, J. (2019). Rina Lazo: la muralista que hizo del arte un vehículo de emoción y activismo. The New York Time. https://www.nytimes.com/es/2019/12/20/espanol/cultura/rina-lazo-diego-rivera.html
3. Imagen https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gloriosa_victoria-Diego-Rivera-1.jpg#mw-jump-to-license


*En colaboración con Claudia Flores.


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